Los defectos de refracción (miopía, hipermetropía y astigmatismo) son la causa más frecuente de consulta oftalmológica. Estos pacientes no pueden enfocar nítidamente las imágenes por lo que necesitan ayudas visuales para ello: gafa o lente de contacto. Además, existe la posibilidad de corregir estos defectos mediante cirugía para que el paciente no dependa de gafas o lentes de contacto.

Las principales técnicas para ello se basan en el uso del Láser Excímer y el implante de Lentes Intraoculares. Dentro de estas “modalidades”, existen diferentes tipos de tratamiento. El paciente que desee corregir quirúrgicamente dicho defecto, debe saber que en un altísimo porcentaje el éxito es prácticamente completo. Sin embargo, también debe conocer que es un acto quirúrgico y que no se debe frivolizar sobre él ya que están descritas complicaciones (poco frecuentes) que pueden afectar a la visión.

Es por esto aconsejable que el paciente tenga una motivación importante para ser operado y que se realice un estudio previo exhaustivo para evitar complicaciones.

La retinopatía diabética está considerada la primera causa de ceguera en el mundo occidental. Es una alteración vascular de la retina que cursa de forma inexorable hacia la ceguera si no se trata precozmente. Los avances tecnológicos y técnicas quirúrgicas lo permiten hoy día.

Se aconseja a todos los pacientes diabéticos un estricto control no sólo de su enfermedad sino también de otros factores de riesgo como son la hipertensión arterial, tabaco, colesterol, etc…

Debe hacerse una revisión anual desde que se detecta la diabetes, para vigilar y si es preciso tratar la retinopatía, en cuanto se inicie su desarrollo.

El glaucoma es una enfermedad “silenciosa” que no da síntomas hasta etapas avanzadas, con pérdida de visión irreversible, por daño en el nervio óptico secundario a unos niveles de presión ocular elevados. Es aconsejable revisiones anuales por encima de los 40 años, para control y tomar la presión intraocular, sobre todo a personas con antecedentes familiares de esta enfermedad, en miopes y en diabéticos.

El primer paso lo constituye el Diagnóstico Precoz, para lo que contamos con aparatos de Alta resolución, como la Tomografía de Coherencia Optica que permite el estudio detallado de la capa de Fibras Nerviosas, o el Campímetro de Longitud de Onda Corta, que permite detectar daño en el Campo Visual hasta 5 años antes que con las estrategias clásicas de estudio del mismo.

El síndrome de ojo seco es una falta crónica de suficiente lubricación y humedad en la superficie ocular debido a una disminución de la cantidad o de la calidad de la lágrima natural.

Principales recomendaciones para pacientes que sufren ojo seco:

  • Evitar polvo en el lugar de la casa/trabajo donde más tiempo se encuentre. No barrer, usar aspiradora.
  • Evitar el humo del tabaco y exposición a gases de combustión.
  • Evitar ambiente seco y mantener una humedad relativa adecuada en los lugares donde más tiempo frecuente. Se aconseja el uso de humidificadores.
  • Empleo de lágrimas artificiales tan frecuentemente como sea necesario.

En la llamada civilización de la imagen es fundamental contar con una óptima percepción visual. Sin embargo, la ambliopía (ojo vago) es una de las principales causas de pérdida de visión irrecuperable en los países desarrollados.

Esta anomalía se desarrolla en la infancia, por alguna alteración en la visión durante el período en que el niño aprende a ver y produce disminución de la agudeza visual en uno o ambos ojos.

De ahí la importancia del diagnóstico precoz tanto para prevenir como para aplicar un tratamiento temprano que sólo es posible en el período de plasticidad visual, que se extiende desde el nacimiento hasta los 8 ó 9 años.

Existe gran cantidad de trabajos científicos, que indican que la mitad de los niños con ambliopía son diagnosticados después de los 6 años, cuando el tratamiento es menos eficaz.

Para que la ambliopía pueda ser detectada tempranamente y en forma masiva, es fundamental que los pediatras tengan información sobre las anomalías oculares y de visión que pueden desarrollar los niños. Asimismo se recomienda a todos los niños revisión oftalmológica a los 3 años, aunque ni los padres ni el pediatra hayan observado alteraciones.

Es fundamental en todos los niños en edad preescolar realizar un examen de agudeza visual de cada uno de los ojos para valorar o determinar si la visión es similar en ambos ojos y/o una valoración oftalmológica completa para despejar todo tipo de dudas.

Los primeros años de vida son importantes para el desarrollo de la visión. Por ello la detección precoz de defectos visuales es indispendable para prevenir futuros problemas ópticos. Al margen de las deformaciones, los trastornos visuales más frecuentes en la infancia son los defectos de refracción (necesidad de llevar gafas) y el estrabismo. En ambos casos puede que el niño no se queje de ver mal.

El siguiente test pretende ayudarle a descubrirlo por sí mismo:

  • ¿Ha observado si su hijo desvía un ojo aunque sea mínimamente?
  • ¿Ha notado si el niño guiña siempre el mismo ojo cuando está en la calle?
  • ¿Tuerce la cabeza cuando pone atención en algo?
  • Tápele un ojo y luego otro. ¿Nota diferencias a la hora de reconocer un objeto?
  • ¿Se acerca mucho a la televisión o al papel cuando dibuja?
  • ¿Entorna los ojos cuando se fija en algo lejano?
  • ¿Parpadea con frecuencia?
  • ¿Se queja de dolor de cabeza por las tardes?
  • ¿Tiene los ojos enrojecidos muy a menudo?
  • ¿Presenta descamación de la piel entre las pestañas o le salen orzuelos con frecuencia?
Respuesta afirmativa a las preguntas 1, 2 y 3.

Si esto ocurre después de los seis meses de edad es muy probable que su hijo tenga un problema de estrabismo. No descuide este trastorno por pequeño que sea, las vitaminas y el tiempo no lo arreglan.

Respuesta afirmativa a la pregunta 4.

Su hijo tiene algún defecto de visión en uno de los dos ojos (ojo vago). Debe acudir a un oftalmólogo lo antes posible.

Respuesta afirmativa a la pregunta 5.

Todos los niños tienden a acercarse a la televisión y al dibujo. Este detalle sin otros síntomas no implica defectos de visión.

Respuesta afirmativa a las preguntas 6, 7, 8, 9 y 10.

Normalmente el niño suele quejarse de ver mal cuando existe un problema grave de refracción. Si no es así y después de sus observaciones ha contestado SI a todas, o por lo menos a dos preguntas de este bloque, es conveniente que consulte con un oftalmólogo. Él le indicará el tratamiento necesario.